Psicología

Recuperemos la ilusión en el fútbol base

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Charlando con otros entrenadores, estábamos todos de acuerdo de que en la actualidad se está perdiendo la ilusión en el fútbol base. Esa que antes hacía que dejaras todo por el fútbol, que desearas ir a entrenar, o que llegase el fin de semana para disfrutar del partido de competición. La ilusión en el fútbol base antes se palpaba, se respiraba, todos los niños y niñas querían jugar al fútbol, tenían locura por todo lo que llevase la palabra fútbol.

Es en la base cuando el porcentaje de ilusión se presupone más alto, cuando debe ser el pilar para construir los cimientos de una buena formación. Sin ilusión no hay comienzo, y sin comienzo no hay progreso. El fútbol base es la etapa de un futbolista más bonita y donde tenemos más responsabilidad los que estamos alrededor del deportista. Ilusión y fútbol base deben ser sinónimos de éxito. Debemos recuperar la ilusión que tenían antes los jugadores, ayudarles y trabajar para que vuelvan a tener las ganas de disfrutar de nuestro deporte.

Antes encontrábamos instalaciones mucho más humildes, menos herramientas para trabajar correctamente, nada de instrumentos tecnológicos que nos hacen todo mucho más fácil, a los entrenadores y jugadores. ¿Os acordáis de la ropa que tenían antes los jugadores? Poca y de peor calidad, pero ¿Y las botas? Antes había poco donde elegir y ahora hay infinidad de modelos y marcas con la última tecnología. Pero entonces ¿Qué ha pasado?

Basta con ser entrenador en estas categorías para darse cuenta de la falta de interés que existe en un vestuario por parte de la mayoría de jugadores/as. Los olvidos de parte de la equipación o las conversaciones entre ellos ya nos dicen mucho. La motivación, el compromiso, el esfuerzo y el entorno, son las claves en un tiempo donde los jugadores lo tienen todo y disfrutan de nuestro deporte menos que nunca.

En la motivación hay una parte intrínseca (en el interior de cada jugador) que supones que esa ya viene de base. El jugador debe contar con una motivación propia de él que se debe al propio deporte y sus ganas de hacer las cosas bien. Otra parte, es la extrínseca (externa, ajena a cada jugador), que tenemos que alimentarla todos los que formamos parte del entorno del jugador:

  • La dirección: Poniendo a su disposición todos los medios posibles para que pueda disfrutar de la actividad en unas buenas condiciones.
  • El entrenador/a: Además de guiarle en el proceso de su formación, deberá de hacer variados y agradables los entrenamientos, con lo que provocará una adhesión al entrenamiento, es decir, unas ganas locas de volver al día siguiente a entrenar.
  • Los familiares: Ayudarles y animarles en cada partido. Basta con animar, no deben ni se les pide nada más, por desgracia las charlas pre y post partido, y la actuación de algunos durante el partido, no ayuda nada a mantener la motivación de su hijo/a durante los días posteriores.

El compromiso cuando son muy pequeñitos no se espera ni se les debe pedir, el fútbol debe ser un deporte para divertirse y que aprendan unos valores, entre ellos el compromiso, que deben ir asumiendo y automatizando según vayan madurando. Es bueno para el fútbol y para la vida, comprometerte con un grupo de compañeros, y el entrenador es el primer paso para ganarte su respeto y el único camino para conseguir objetivos, a nivel individual y colectivo. Cada vez existe menos compromiso entre los jóvenes y lo que es peor, les da igual o tal vez ni siquiera conocen los resultados negativos de no tenerlo.

El esfuerzo no gusta, incomoda y no se conocen los beneficios de esforzarse porque se ve en esta sociedad y entre ellos sobre todo innecesario. Se les está mostrando que con muy poquito se consigue mucho y en muy poco tiempo, gran error. Ensalzamos a gente que es mal ejemplo para nuestros jóvenes y no valoramos la labor de otros que con mucho esfuerzo, respeto y dignidad, a lo mejor han conseguido menos fama y dinero, pero han conseguido un legado mucho mejor para el resto, pero esto no funciona ni vende.

El dinero y la fama de gente «influencer» con una puesta en escena algo peculiar, los videojuegos y la interacción con otra gente durante muchas horas y Youtube dónde casi vale todo es lo que engancha, lo que hipnotiza a nuestros jóvenes. Dinero y fama en poco tiempo, y con herramientas que todos tienen muy accesible. ¿Luchar contra eso? ¿Difícil verdad?

Hay que empezar por algo, y el primer paso puede ser limitar desde casa el uso de esas plataformas haciendo algo en familia que atraiga la atracción del niño/a, la clave estar en hacer cosas que no hemos hecho hasta ahora, que no nos habíamos planteado, que robe tiempo a ese tipo de cosas que comentamos, que atraiga a nuestro hijo y que encima va a fortalecer nuestro lazo familiar. Cosas como tener charlas interesantes o jugar algún juego de mesa puede ayudar. Aunque el día en el trabajo haya sido duro y estemos cansados, todos debemos ayudar.

El entorno, venimos hablando de ello durante todo el tiempo, la grada, la gestión del entrenador y los jugadores, los padres, las redes sociales, los medios de comunicación. Vivimos en una sociedad que no lo pone fácil, no lo ponemos fácil y es de prioridad urgente recuperar la ilusión de nuestros jóvenes por este deporte que a todos tanto nos apasiona.

1 comentario
  1. Marcelo Garcia Ruiz

    Buen artículo, Eugenio ¿No crees que este tipo de temas se deberían tratar en una reunión con los padres? Nosotros en nuestro equipo no la hemos tenido.

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