Psicología

¿A qué tienen miedo los niños en el fútbol base?

Que el miedo existe hoy en día en el fútbol base y que lo sufren cada fin de semana nuestros niños y niñas es una cosa que se percibe desde fuera. Miedo en sus caras, miedo en la manera de jugar y miedo en las reacciones ante diferentes situaciones en el campo de fútbol. Pero cuando hablas con ellos, te dejan claro que el miedo está presente, es demasiado habitual y forma parte del partido, del pre y del post.

Con miedo no tomamos buenas decisiones, no trabajamos bien, huimos de enfrentarnos a diferentes situaciones que nos pongan en evidencia y tenemos más posibilidades a equivocarnos, y así meternos en una dinámica en la que no es fácil salir. El miedo es necesario cuando tenemos una verdadera situación de peligro, es el mecanismo que tiene nuestro cerebro para mantenernos alerta y que nos permita escapar, por ejemplo si estamos enfrente de un tigre; pero no tiene sentido cuando estás practicando tu deporte preferido, y tiene que servir para el crecimiento, la diversión y una serie de valores para la persona que lo practica.

Pero la pregunta que debemos hacer es: ¿Miedo a qué? Trabajando con los niños y niñas de nuestra escuela nos dejan datos que por lo menos nos llevan a la reflexión, y a la conclusión de que se necesita un trabajo urgente para el cambio de enfoque de los mas jóvenes ante su actividad deportiva, y que así disfruten mas del fútbol, lo que les llevará a un aumento de su rendimiento deportivo y por consiguiente se verá reflejado en su día a día, aumentando su confianza para afrontar los retos que le pueda poner de frente la vida.

– ¿A qué tienes miedo?
– A cometer un error, perder un balón o dar un mal pase.

– ¿Porqué tienes miedo a eso? ¿Qué es lo peor que puede pasar en ese caso?
– Que perdamos el partido por mi culpa.

El error y perder un partido, cosas que en nuestro deporte y en el fútbol base se van a dar muy frecuentemente y tenemos que educar para verlo con más naturalidad y gestionarlo de una manera correcta. Trabajamos con todos nuestros futbolistas y sus entrenadores para quitarles esa responsabilidad, muchas veces no apta para la edad, y valorar más el trabajo, el rendimiento y la actitud, porque el ganar un partido depende de muchos factores que no sólo dependen de nosotros, y porque los errores y las derrotas, fuera también del ámbito futbolístico, nos van a suceder a veces con mucha asiduidad, y serán ocasiones fabulosas para seguir creciendo, pero dependerá de intentarlo y seguir intentándolo, y para eso es necesario no tener miedo.

Comparto con vosotros un artículo que escribí hace un tiempo y que es muy interesante. Imaginad si para los adultos a veces es complicado gestionar la ansiedad y el miedo, cómo debe ser para un niño o una niña, sin herramientas y con un entorno demasiado crispado y frustrado.

En lo que coinciden la gran mayoría de ellos también es en la presión de la grada, en la violencia que se genera entre los padres y las madres y en las voces y órdenes que les llegan desde las bandas, donde se agolpan algunos padres con el síndrome del entrenador. Muchos de los pequeños cada vez que realizan una jugada miran buscando la aprobación de sus padres y así poder seguir jugando.

Es evidente que es importante aligerar la carga de nuestros jugadores, es necesario liberarles para desaparezca el miedo en el fútbol base, y sobretodo, para que los más pequeños disfruten de este deporte. Para ello es necesario que el entorno se lo ponga un poco más fácil. Motivarles, apoyarles y ayudarles cuando no tengan un buen día y cometan errores les hará mejores deportistas y, sobretodo, mejores personas.

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